¿Chocolate con leche sin azúcar? Qué mirar en el envase
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Estás en el súper, delante del lineal de chocolates, con una tableta de chocolate con leche en la mano. En la parte delantera pone, bien grande, «sin azúcares añadidos». Le das la vuelta y, en la información nutricional, aparecen azúcares de todos modos. ¿Dónde está el truco?
No hay truco. Simplemente, esas palabras del envase no significan lo que uno esperaría a primera vista.
«Sin azúcares» y «sin azúcares añadidos» no son lo mismo
Las normas europeas son estrictas en esto. La mención «sin azúcares» solo puede aparecer en un alimento que contenga como máximo 0,5 g de azúcares por 100 g. «Sin azúcares añadidos» significa que el fabricante no ha añadido azúcar. Pero los azúcares que los ingredientes ya traen de forma natural siguen ahí: la lactosa en la leche, la fructosa y la glucosa en la fruta.
El chocolate con leche es un caso especial. La leche ya contiene su propio azúcar, la lactosa, así que un chocolate con leche realmente «sin azúcares» es una rareza. Lo habitual es encontrar chocolate sin azúcares añadidos que el fabricante endulza con otra cosa.
Con qué se endulza el chocolate «sin azúcar»
Lo más probable es que te encuentres con uno de estos tres edulcorantes:
- Maltitol. Un poliol (lo que a veces se llama «alcohol de azúcar») que se obtiene del almidón. Sabe casi como el azúcar, aporta unas 2,4 kcal por gramo en lugar de 4 y en el chocolate se comporta de forma muy parecida al azúcar; por eso es el que más usan los chocolateros. En cantidades grandes puede tener efecto laxante. Si un producto contiene más de un 10 % de polioles añadidos, el envase tiene que advertirlo con la frase «Un consumo excesivo puede producir efectos laxantes».
- Eritritol. También es un poliol, prácticamente sin calorías y con un regusto ligeramente refrescante.
- Estevia. Un edulcorante que se obtiene de las hojas de una planta sudamericana. Endulza muchísimo más que el azúcar y deja un regusto ligeramente amargo muy característico, por lo que suele combinarse con otro edulcorante.
A menudo se les suma fibra, por ejemplo inulina de raíz de achicoria, que le da cuerpo al chocolate.
Qué mirar en el envase
Basta con que te fijes en tres cosas:
- La línea «de los cuales azúcares» de la información nutricional. Ahí está la verdad sobre el azúcar, diga lo que diga la parte delantera del envase.
- La lista de ingredientes. En los primeros puestos deberían aparecer el cacao y la leche, no el edulcorante.
- El porcentaje de cacao. Cuanto más cacao, menos sitio queda para todo lo demás.
Por qué gfBar COCONUT lleva chocolate blanco
Tres de nuestros sabores llevan una cobertura de cacao 100 %, intensa y amarga. Pero el coco y los arándanos silvestres piden suavidad, no amargor. Por eso COCONUT es el único sabor con cobertura blanca.
Usamos Felchlin Alba 36 %, un chocolate blanco endulzado con maltitol, de la chocolatería suiza Felchlin. Lleva manteca de cacao, leche en polvo y lecitina de soja, así que COCONUT no es vegana. El maltitol supone alrededor del 9 % de la barrita entera.
¿Y el azúcar? A COCONUT no le añadimos azúcar. Aun así, en la información nutricional verás 37 g de azúcares por 100 g. Proceden de los arándanos silvestres, los dátiles y el coco con los que está hecha la barrita, y de la leche de la cobertura. Por eso en el envase pone «sin azúcares añadidos» y no «sin azúcares». Suena menos llamativo, pero es la verdad.
Si quieres comprobar lo bien que se llevan el coco, los arándanos y el chocolate blanco, aquí tienes gfBar COCONUT.